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lunes, 12 de enero de 2015

Los Sindicatos de Hoy





Nunca he sido sindicalista, pero soy muy consciente del importante papel que han jugado en las luchas laborales y sociales, lamentablemente los Sindicatos de ayer no son los mismos de hoy, por referencia como muchas personas de mi edad y más jóvenes conozco la historia de la huelga del 54 y todo lo que se logró con ella, per vuelvo y repito los Sindicatos de ayer no son los mismos de hoy; esos Sindicatos beligerantes de antaño no hubiesen permitido que floreciera un Golpe de Estado, bueno ninguna persona en sus cinco sentidos tendría que permitir un Golpe de Estado, pero bueno volviendo a los benditos sindicatos y sus acomodadas posiciones en el presente, que no dan más que pena.

Y basta con hacer una pequeña lista de las grandes derrotas que han llevado los sindicalistas en los últimos años que por desgracia acaban llevándose al pobre pueblo de encuentro, comienzo con el decepciónate gremio magisterial, que si bien no llevan el título de “Sindicato” son gremio al fin, desde que se sentaron a “Negociar” con el ex dirigente del partido nacional Porfirio Lobo, dieron por entregada y perdida su lucha y sus conquistas (y no me cansaré de repetir que fue la primer estocada al Frente Nacional de Resistencia Popular, por tratarse de su columna vertebral, que buena jugada), luego El PANI, IHNFA, HONDUTEL, y recientemente el de la ENEE, sí el de la ENEE también, todos has sido cómplices de entregar las empresas del Estado a los Depredadores Sociales, unos por acción y otros por omisión, pero con culpa igual, con discursos vacíos que no alegran ni a una solterona de décadas.

Lamentablemente mientras el resto de la población no despierte y tome conciencia de lo que vivimos en el país, se seguirán vendiendo por tamales, arroz, frijoles duros y cuanta babosada les ofrezcan los repartidores de espejitos versión 4.0 y los dirigentes y carretas sindicales seguirán buscando lo pescan a su conveniencia, desangrando el ya moribundo país que nos están dejando estos buitres de lo material, que sin alma ni corazón viven como sanguijuelas del pobre pueblo que aún duerme el sueño de los justos.

Mientras sigamos con las esperanzas puestas en estas personas y no busquemos a comenzar una renovada, distinta y más estratégica e inteligente lucha, vamos a seguir viendo como despedazan nuestra Honduras frente a nuestros ojos.


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